Madrid, Septiembre 2025

¡Un cordial y cariñoso saludo!
De nuevo estamos aquí para iniciar un nuevo Curso de Yoga. Ojalá te encuentres con ánimo y predispuest@ para ello. Al fin y al cabo, el Yoga es un sendero para ir hacia el Fondo y cualquier pequeño pasito siempre merece la pena porque nos acerca más a Lo Que Somos.
Trabajar para obtener más poder, o dinero, o prestigio, no debería alegrarnos tanto como el “trabajo” en este terreno, porque el primero se mueve en la periferia, en lo efímero, en “lo personal”… Mientras que todo sendero espiritual nos acerca al Centro, a la Plenitud Impersonal.
En este sentido, quisiera indicar algunas señales del verdadero comienzo en el sendero yóguico, cuando puedes decir que “Ahora sí he empezado”:

1ª La primera señal aparece cuando somos conscientes de nuestra inconsciencia, cuando nos damos cuenta “en serio” de lo inconscientes que vivimos, lo dormidos que estamos. Es como ver el enorme tren de la inconsciencia que avanza y poner una mano consciente para intentar detenerlo, frenarlo. Es muy poco, sólo una mano (una pequeña luz), pero es el comienzo.

2ª También llega o llegará un momento en que Comprendemos que ser más conscientes implica ser un responsables: de lo que hacemos, sentimos, comemos… y, sobre todo, pensamos. Cuando estamos más inconscientes, nos quejamos más: el responsable o culpable de lo que me ocurre lo atribuyo al otro o lo otro (aunque si es algo positivo o placentero, suele ser gracias a “mí”).

3ª Otra señal es que cuando nos sucede algo agradable, armónico, o desagradable (como puede ser una dolencia o enfermedad), empezamos a entenderlo de una forma más holística. No es sólo una causa, sino un conjunto, porque influye el ambiente en que me encuentro, los pensamientos y emociones que tengo, los “programas” de los padres sembrados en la infancia, lo que como, huelo, veo, escucho, etc. En fin, es la comprensión de la Ley del Karma en nosotros, en el planeta, en la Vida Manifestada, donde… todo depende de todo, todo influye en todo, todo se relaciona con todo.

4ª Cuando el espíritu del Yoga es como una llovizna que va refrescando y aclarando cada faceta de nuestra vida febril… Cuando poco a poco ese espíritu va impregnando todo el día. Una forma de “ver” este aspecto puede ser en el despliegue de las cualidades positivas de uno o varios chakras en la situación en la que nos encontremos en ese momento (o al revés, el chakra funcionando a “bajo nivel”).


Otra forma de verlo es manteniendo el espíritu meditativo, de atención, de presencia…, como cuando intentamos practicar un asana.
Y otra forma más es teniendo en cuenta los aspectos éticos del Yoga (Yamas y Niyamas) en el cotidiano vivir… Por ej., Ahimsa (no violencia, no dañar, no herir con el pensamiento, de palabra o con la acción a los demás seres, o/y a uno mismo) o Santosha (el “contento interior”, la satisfacción con lo que la vida me depara en cada momento).
Claro que lo anterior son para las personas que conocen más o menos estos aspectos mencionados (y que en algún momento se explican en clase, en meditación o/y en un Seminario).
Porque al iniciar la práctica en el Hatha Yoga solemos medirla por los aspectos de flexibilidad, o fuerza, o energía, o relajación, o mejora de los distintos sistemas corporales (digestivo, circulatorio, pulmonar, etc.), que vamos adquiriendo. Pero esta es una de las “misiones” del Hatha Yoga: preparar el terreno, ablandar la coraza, armonizar en cierta medida las Formas personales y transitorias en las que me desenvuelvo…

José Blázquez es director de la Escuela de Yoga Sati y socio de la APYM