A veces, la vida se siente como una carrera incesante, un movimiento constante donde perdemos el rastro de nuestro propio centro. En esos momentos, el yoga nos regala Ashwa Sanchalanasana, la Postura del Ecuestre. Pero no es solo una posición física; es una invitación a detener el tiempo en medio del paso.
Imagina por un momento a un jinete: no es alguien que solo corre, es alguien que dirige su energía con intención, que mantiene la mirada firme en el horizonte mientras sus raíces permanecen conectadas a la tierra.
Al entrar en esta asana, cuando dejas que tu cadera baje y tu pecho se abra hacia lo desconocido, ocurre algo sagrado:
Sueltas las cargas: En el estiramiento profundo del psoas (el llamado “músculo del alma”), liberamos tensiones emocionales y miedos que solemos guardar bajo llave.
Encuentras tu equilibrio: Entre la fuerza de la pierna delantera y la entrega de la trasera, descubres que puedes ser fuerte y flexible al mismo tiempo.
Recuperas tu enfoque: Al elevar la mirada, dejas de ver los obstáculos del suelo para empezar a ver las posibilidades del camino.
Ashwa Sanchalanasana es ese puente entre donde estabas y hacia donde quieres ir. Es el suspiro profundo que tu cuerpo necesita para recordarte que, aunque el camino sea largo, tienes la fuerza necesaria para transitarlo con elegancia y presencia.
Beneficios de la Postura
Esta asana no solo trabaja el cuerpo físico, sino que también estimula el flujo energético:
Apertura de cadera: Estira profundamente los flexores de la cadera (psoas) de la pierna estirada.
Fortalecimiento muscular: Tonifica los cuádriceps, glúteos y los músculos de la espalda.
Mejora la digestión: Al presionar suavemente el abdomen contra el muslo, se masajean los órganos internos.
Estimulación de Chakras: Trabaja especialmente sobre el Ajna Chakra (tercer ojo) al dirigir la mirada hacia arriba o al frente.
Paso a Paso: Cómo realizarla correctamente
Para entrar en la postura de forma segura, sigue estas instrucciones:
Desde la Pinza (Uttanasana): Con las manos en el suelo a los lados de los pies, inhala profundamente.
El Gran Paso: Lleva la pierna derecha hacia atrás lo más lejos posible. Apoya la rodilla derecha en el mat (o mantenla elevada para una variante más intensa).
Alineación Clave: Asegúrate de que la rodilla izquierda esté directamente sobre el tobillo izquierdo, formando un ángulo de 90°. No permitas que la rodilla sobrepase los dedos del pie.
Apertura del Pecho: Apóyate en las yemas de los dedos. Empuja la pelvis hacia adelante y hacia abajo mientras elevas el pecho y alargas la columna.
La Mirada (Drishti): Dirige la mirada suavemente hacia el frente o hacia el entrecejo.
Alineación y Errores Comunes
Para evitar lesiones y maximizar los beneficios, presta atención a lo siguiente:
Qué hacer
Qué evitar
Mantener el cuello largo y hombros lejos de las orejas.
Colapsar el pecho sobre el muslo delantero.
Repartir el peso equitativamente entre las manos y pies.
Dejar que la rodilla delantera “baile” hacia los lados.
Activar el abdomen para proteger la zona lumbar.
Arquear la espalda baja en exceso por falta de flexibilidad.
Variantes para cada nivel
Principiantes: Utiliza bloques de yoga bajo las manos si el suelo queda muy lejos. Esto ayuda a mantener la espalda recta.
Intermedios: Levanta la rodilla de atrás del suelo (Postura del Corredor) para trabajar más la resistencia.
Avanzados: Eleva los brazos hacia el cielo en Anjaneyasana (Luna Creciente) para añadir un suave arqueo de espalda y estiramiento de hombros.
Nota para el practicante: Recuerda que Ashwa Sanchalanasana es una postura de transición y equilibrio. Siente la conexión de tus manos y pies con la tierra mientras tu columna busca el espacio.
El Lenguaje del Cuerpo: Afirmaciones para tu Práctica
Para profundizar en la experiencia emocional de Ashwa Sanchalanasana, te invito a elegir una de estas afirmaciones y repetirla mentalmente mientras sostienes la postura, sincronizándola con tu respiración.
1. Para la Apertura y Liberación
“Suelto lo que ya no me sirve y abro mi corazón a lo que está por venir.”
Ideal si: Sientes mucha tensión en las caderas o estás atravesando un proceso de cambio personal.
2. Para la Fuerza y el Enfoque
“Mi base es firme, mi visión es clara y mi camino es seguro.”
Ideal si: Necesitas seguridad en ti mismo o claridad mental para tomar una decisión importante.
3. Para el Equilibrio Emocional
“Acepto mi fuerza y abrazo mi vulnerabilidad con la misma entrega.”
Ideal si: Te sientes exigido o bajo presión y necesitas recordar que está bien ser suave contigo mismo.
4. Para la Presencia
“Estoy aquí, estoy presente y confío en el ritmo de mi propia evolución.”
Ideal si: Sientes ansiedad por el futuro o te cuesta desconectar del ruido externo.
Cómo usar estas afirmaciones:
Inhala: Elige la palabra clave (ej. “Suelto” o “Firme”).
Exhala: Siente cómo esa intención se asienta en tus caderas y en tus pies.
Observa: Nota cómo el estiramiento físico se vuelve más fluido cuando la mente deja de resistirse
De nuevo estamos aquí para iniciar un nuevo Curso de Yoga. Ojalá te encuentres con ánimo y predispuest@ para ello. Al fin y al cabo, el Yoga es un sendero para ir hacia el Fondo y cualquier pequeño pasito siempre merece la pena porque nos acerca más a Lo Que Somos.
Trabajar para obtener más poder, o dinero, o prestigio, no debería alegrarnos tanto como el “trabajo” en este terreno, porque el primero se mueve en la periferia, en lo efímero, en “lo personal”… Mientras que todo sendero espiritual nos acerca al Centro, a la Plenitud Impersonal.
En este sentido, quisiera indicar algunas señales del verdadero comienzo en el sendero yóguico, cuando puedes decir que “Ahora sí he empezado”:
1ª La primera señal aparece cuando somos conscientes de nuestra inconsciencia, cuando nos damos cuenta “en serio” de lo inconscientes que vivimos, lo dormidos que estamos. Es como ver el enorme tren de la inconsciencia que avanza y poner una mano consciente para intentar detenerlo, frenarlo. Es muy poco, sólo una mano (una pequeña luz), pero es el comienzo.
2ª También llega o llegará un momento en que Comprendemos que ser más conscientes implica ser un responsables: de lo que hacemos, sentimos, comemos… y, sobre todo, pensamos. Cuando estamos más inconscientes, nos quejamos más: el responsable o culpable de lo que me ocurre lo atribuyo al otro o lo otro (aunque si es algo positivo o placentero, suele ser gracias a “mí”).
3ª Otra señal es que cuando nos sucede algo agradable, armónico, o desagradable (como puede ser una dolencia o enfermedad), empezamos a entenderlo de una forma más holística. No es sólo una causa, sino un conjunto, porque influye el ambiente en que me encuentro, los pensamientos y emociones que tengo, los “programas” de los padres sembrados en la infancia, lo que como, huelo, veo, escucho, etc. En fin, es la comprensión de la Ley del Karma en nosotros, en el planeta, en la Vida Manifestada, donde… todo depende de todo, todo influye en todo, todo se relaciona con todo.
4ª Cuando el espíritu del Yoga es como una llovizna que va refrescando y aclarando cada faceta de nuestra vida febril… Cuando poco a poco ese espíritu va impregnando todo el día. Una forma de “ver” este aspecto puede ser en el despliegue de las cualidades positivas de uno o varios chakras en la situación en la que nos encontremos en ese momento (o al revés, el chakra funcionando a “bajo nivel”).
Otra forma de verlo es manteniendo el espíritu meditativo, de atención, de presencia…, como cuando intentamos practicar un asana. Y otra forma más es teniendo en cuenta los aspectos éticos del Yoga (Yamas y Niyamas) en el cotidiano vivir… Por ej., Ahimsa (no violencia, no dañar, no herir con el pensamiento, de palabra o con la acción a los demás seres, o/y a uno mismo) o Santosha (el “contento interior”, la satisfacción con lo que la vida me depara en cada momento).
Claro que lo anterior son para las personas que conocen más o menos estos aspectos mencionados (y que en algún momento se explican en clase, en meditación o/y en un Seminario).
Porque al iniciar la práctica en el Hatha Yoga solemos medirla por los aspectos de flexibilidad, o fuerza, o energía, o relajación, o mejora de los distintos sistemas corporales (digestivo, circulatorio, pulmonar, etc.), que vamos adquiriendo. Pero esta es una de las “misiones” del Hatha Yoga: preparar el terreno, ablandar la coraza, armonizar en cierta medida las Formas personales y transitorias en las que me desenvuelvo…
Y quizás en algún momento surja la llamada del Ser, la sed por descubrir el Fondo…, la Plenitud del Fondo Impersonal.
José Blázquez es director de la Escuela de Yoga Sati y socio de la APYM
La meditación durante la luna llena es una práctica que, según las creencias espirituales, se potencia por la energía de esta fase lunar. Aunque no hay estudios científicos que demuestren estos efectos, quienes la practican aseguran que puede ofrecer diversos beneficios a nivel físico, mental y espiritual.
Mujer en pose de meditación Luna llena
Resumen de los principales beneficios que se le atribuyen:
Purificación y Liberación:
Se considera un momento ideal para soltar lo que ya no sirve: hábitos, emociones negativas, relaciones o patrones de pensamiento que limitan.
La energía de la luna llena se cree que tiene un poder curativo. Se utiliza para regenerar el cuerpo y la mente.
Contribuye a equilibrar las emociones y a reducir el estrés pues trabaja y prevalecen aspectos de IDA, que gobierna funciones nerviosas del sistema parasimpático.
Algunas personas reportan una mejoría en dolores físicos.
Conexión y Consciencia:
Al meditar bajo la luz de la luna, se busca una conexión más profunda con el ser interior y con el universo.
Ayuda a aumentar la intuición y la claridad mental.
Fomenta la reflexión sobre el crecimiento personal y los cambios internos.
Manifestación y Abundancia:
Se considera un momento de culminación y cosecha, ideal para reflexionar sobre los propósitos y metas.
Permite visualizar y manifestar objetivos, aprovechando la energía elevada de la luna.
Es importante destacar que la efectividad de esta práctica se basa en la creencia en el poder de la energía lunar y en la capacidad de la meditación para promover el bienestar. Se recomienda realizarla en un lugar tranquilo, preferiblemente al aire libre, y con una intención clara para aprovechar al máximo sus supuestos beneficios.
En nuestra búsqueda de bienestar, a menudo nos enfocamos solo en los nutrientes, las calorías o las dietas de moda. Pero la comida es mucho más que simple combustible; es cultura, tradición y, para muchos, una forma de conexión espiritual. En este post, exploraremos cómo la nutrición, los beneficios de ingredientes comunes como el ajo y el yogur, y el concepto sagrado del Prasadam pueden ayudarnos a ver la comida desde una perspectiva más holística y consciente.
El Prasadam: Una ofrenda de amor
En la tradición hindú, Prasadam se refiere a la comida que ha sido ofrecida a una deidad. Esta ofrenda no solo es un acto de devoción, sino que transforma la comida de algo mundano a algo sagrado. Una vez que la deidad la “acepta”, se considera bendecida, purificada y llena de energía espiritual. Al consumir este Prasadam, los devotos creen que reciben la gracia divina.
El concepto de Prasadam nos enseña una lección fundamental: la importancia de la intención y la conciencia al preparar y consumir nuestros alimentos. Al cocinar con amor, gratitud y respeto, no solo nutrimos nuestro cuerpo, sino también nuestra mente y espíritu. Se trata de ver cada comida como una oportunidad para honrar la vida y la energía que nos sostiene.
Beneficios saludables en tu plato: Ajo y yogurt
Más allá de la espiritualidad, una nutrición equilibrada es clave para un cuerpo sano. El ajo y el yogur son dos ingredientes comunes, pero con poderosos beneficios que vale la pena destacar.
El Ajo: El antibiótico natural. Este humilde bulbo es una potencia nutricional. Su compuesto principal, la alicina, tiene propiedades antibacterianas y antivirales que pueden ayudar a reforzar el sistema inmunológico. El ajo también se ha asociado con la reducción del colesterol y la presión arterial, convirtiéndolo en un aliado para la salud cardiovascular. Añadir ajo a tus comidas no solo mejora el sabor, sino que también te ofrece una dosis extra de bienestar.
El Yogur: El superalimento probiótico. El yogur, especialmente el natural y sin azúcar, está lleno de probióticos, bacterias beneficiosas que son esenciales para una digestión saludable. Un intestino sano no solo mejora la absorción de nutrientes, sino que también está estrechamente relacionado con un mejor estado de ánimo y una fuerte función inmunológica. El yogur también es una excelente fuente de calcio y proteínas, fundamentales para la salud de los huesos y los músculos.
Nutrición equilibrada: Un acto de autocuidado
Aunque los beneficios de ingredientes específicos son importantes, la base de una vida sana es la variedad y el equilibrio. No existe un “superalimento” mágico, sino una combinación de frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables que trabajan juntas para nutrir el cuerpo.
Una nutrición consciente implica:
Escuchar a tu cuerpo: Presta atención a las señales de hambre y saciedad.
Disfrutar de la comida: Saborea cada bocado y aprecia los sabores y las texturas.
Comer con gratitud: Agradece la oportunidad de alimentarte de forma sana y deliciosa.
La próxima vez que prepares una comida, considera el concepto de Prasadam. Cocina con una intención positiva, conéctate con los ingredientes y consume tu plato con gratitud. Al hacerlo, verás que la comida no es solo una necesidad, sino un camino hacia el bienestar integral del cuerpo y el alma.
¿Qué ingrediente saludable te gustaría incorporar más en tu rutina? Comparte tus ideas en los comentarios.
Receta del libro Prasadam, cocina divina, de Templo de Kirshna.
El Chandra Namaskar, o “Saludo a la Luna”, es una secuencia de posturas de yoga que, a diferencia del conocido Saludo al Sol (Surya Namaskar), está diseñada para calmar y relajar el cuerpo y la mente.
¿Qué es?
Es una serie fluida de movimientos que se realizan de forma lenta y consciente. Mientras que el Saludo al Sol se asocia con la energía solar (calor, actividad, energía Yang), el Saludo a la Luna se conecta con la energía lunar (calma, frescura, energía Yin). Por eso, es una práctica ideal para:
Finalizar el día y liberar el estrés acumulado.
Prepararse para la meditación o para dormir.
Encontrar un estado de paz interior.
¿Qué posturas incluye?
Aunque existen varias versiones, la secuencia clásica suele ser simétrica y se mueve de un lado a otro. Algunas de las posturas (asanas) más comunes que la componen son:
Postura de la Montaña (Tadasana): Para centrarse al inicio.
Media Luna (Indulasana): Estiramientos laterales para abrir el cuerpo.
Postura de la Diosa (Utkata Konasana): Para fortalecer las piernas y caderas.
Postura del Triángulo (Trikonasana): Estiramiento de los costados.
Media Luna Creciente (Anjaneyasana o Sanchalasana): Estiramiento de la cadera.
La secuencia se realiza de un lado, se vuelve al centro y se repite del otro lado, creando un flujo circular y equilibrado.
Principales Beneficios
Aporta calma y relajación: Ayuda a tranquilizar el sistema nervioso.
Mejora la flexibilidad: Estira y fortalece piernas, brazos, columna vertebral y cadera.
Ayuda a conciliar el sueño: Al liberar tensiones, es excelente para quienes sufren de insomnio.
Fomenta la introspección: Es una práctica más meditativa que energética, ayudando a conectar con el lado más receptivo e intuitivo.
La energía de la Luna
El Chandra Namaskar o Saludo a la Luna es una práctica de yoga que va más allá de las posturas físicas, ya que trabaja directamente con las energías sutiles del cuerpo. A diferencia del Saludo al Sol, que genera calor y energía, el Saludo a la Luna se centra en la calma, la receptividad y el equilibrio.
A continuación, se detalla la explicación de las energías que se mueven en esta práctica:
1. Energía Lunar (Yin)
El Chandra Namaskar está profundamente conectado con la energía lunar, que en el yoga se conoce como energía Yin. Esta energía se caracteriza por ser:
Refrescante y calmante: Ayuda a enfriar el cuerpo y a tranquilizar el sistema nervioso, siendo ideal para practicar al atardecer o antes de dormir.
Receptiva e intuitiva: Fomenta la introspección, la creatividad y la conexión con la intuición, a diferencia de la energía solar (Yang), que es más activa y orientada a la acción.
Femenina: Se asocia con las cualidades femeninas de suavidad, fluidez y nutrición, lo que la hace una práctica muy recomendada para las mujeres, especialmente durante la menstruación, para honrar los ciclos naturales del cuerpo.
2. Activación del Ida Nadi
En la filosofía del yoga, el cuerpo posee canales de energía sutil llamados nadis. El Saludo a la Luna está diseñado para activar y equilibrar el Ida Nadi, el canal lunar.
Ubicación: El Ida Nadi se encuentra en el lado izquierdo de la columna vertebral y se asocia con la fosa nasal izquierda.
Función: Este canal gobierna el sistema nervioso parasimpático, responsable de la respuesta de “descanso y digestión”. Al estimularlo, el Chandra Namaskar ayuda a calmar la mente, reducir la ansiedad y liberar el estrés acumulado.
Dualidad: La práctica del Saludo a la Luna, al equilibrar el Ida Nadi, complementa al Saludo al Sol, que activa el Pingala Nadi (el canal solar), creando un balance armonioso entre las energías opuestas del cuerpo.
3. Efectos en el Cuerpo Energético
Al practicar Chandra Namaskar de forma consciente, se busca un estado meditativo que nutre el alma y el espíritu. Los movimientos fluidos y simétricos de la secuencia ayudan a:
Liberar tensiones: Las posturas de flexión lateral y apertura de cadera liberan la energía estancada en estas áreas, que a menudo acumulan estrés emocional.
Fomentar el equilibrio: La naturaleza cíclica de la secuencia, que se repite en ambos lados, promueve la armonía entre el lado izquierdo (lunar) y el lado derecho (solar) del cuerpo.
Cultivar la paz interior: La práctica regular ayuda a sincronizar los movimientos con la respiración, lo que induce un estado de serenidad y bienestar profundo, permitiendo una conexión más íntima con uno mismo.
Cuando predominan los aspectos de Ida, existe una propensión a la interiorización y la búsqueda dentro de sí mismo. Si no se equilibran con la acción en el mundo exterior, se puede caer en una actitud de auto-centramiento y egoísmo que bloqueará la búsqueda espiritual.
Desde la óptica del Yoga, el verdadero adepto es aquel que armoniza su crecimiento interior a través de la meditación con su actividad en el mundo exterior.
Por esta razón, en el Yoga, se ha insistido en la necesidad de equilibrar Ida y Píngala.
Elige tu saludo
A continuación encontrarás algunas propuestas distintas para realizar tu saludo a la Luna. ¿Con cuál te sientes mejor?
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Referencias:
Claves del Yoga, teoría y práctica de Danilo Hernández, Swami Digambarananda Saraswati.